Capítulo 10 · ~9 min

Nuevo amanecer

Vendimia de Sombras

El sol apenas comenzaba a despuntar sobre el horizonte cuando el viñedo de San Lorenzo despertaba lentamente de una noche de incertidumbre y esfuerzo. Las sombras de la madrugada aún se aferraban a las hojas de las vides, bañadas en una fina capa de rocío que brillaba con los primeros rayos de luz. La vendimia adelantada había dejado una huella profunda en el lugar, y aquella mañana era el momento en que la realidad comenzaba a desplegarse con toda su fuerza.

Marina caminaba entre las hileras de cepas, sus manos rozando las hojas húmedas, sintiendo el pulso de la tierra bajo sus pies. La helada que había sorprendido a todos había alterado no solo la cosecha, sino también el destino del viñedo y de quienes vivían y trabajaban en él. La vendimia clandestina, que había sido un acto de desafío y esperanza, ahora mostraba sus consecuencias.

A lo lejos, el sonido de las ruedas de los carros y el murmullo de voces despertaban a la comunidad. Luis, con el rostro cansado pero decidido, coordinaba la llegada de los primeros trabajadores que se preparaban para una jornada intensa. La tensión que había marcado las últimas semanas no había desaparecido, pero había dado paso a una sensación de renovación, como si algo nuevo estuviera por nacer.

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