Capítulo 10 · ~5 min

La puerta invisible

El Ascensor del Cuarto Piso

Luis volvió al cuarto piso con una mezcla de ansiedad y determinación. Cada paso que daba en aquel pasillo, donde las paredes parecían absorber la tenue luz y exhalar un aroma a su abrigo, lo hacía sentir más cerca de un secreto largamente guardado. Había algo en ese espacio que aún se le escapaba, una presencia sutil que parecía observante pero nunca manifestada, como si el cuarto piso mismo fuera un guardián silencioso de memorias y verdades ocultas.

Mientras caminaba lentamente, sus dedos rozaron una sección de la pared que de repente le pareció diferente, menos sólida, casi translúcida bajo su toque. Luis se detuvo, el pulso acelerado, y examinó con detenimiento esa superficie que parecía vibrar apenas, como si respirara al compás de su propia respiración. Movió la mano con más firmeza y sintió que la pared cedía bajo sus dedos, revelando una rendija apenas perceptible. Su corazón latió con fuerza al darse cuenta de que había encontrado una puerta oculta, invisible para cualquiera que no estuviera dispuesto a buscar más allá de lo evidente.

Con cuidado, Luis empujó la puerta y ésta se abrió con un susurro, revelando un pasaje estrecho y oscuro que descendía hacia la penumbra. No había luz, pero tampoco miedo; era como si el cuarto piso le hubiera concedido permiso para adentrarse en ese misterio. Apoyó la mano contra la pared del pasaje y, a medida que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, pudo distinguir formas y sombras que se movían con lentitud, como recuerdos en suspensión.

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